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May 13 2014

DECRETO DE ESPECIALIDADES Y EL DESARROLLO DE UNA PROFESIÓN

En 1977 los estudios de ATS cambiaron su currículo y pasaron a denominarse Diplomado en Enfermería; las enfermeras dimos entonces un inmenso salto hacia la concreción de una profesión distinta, con unos contenidos propios y fundamentada en la atención a las necesidades de las personas, en su cuidado. Conseguimos la profesionalización de nuestro saber y el reconocimiento para avanzar en un segundo ciclo, la Licenciatura en enfermería.

 

Han sido numerosos los avatares por los que hemos tenido que navegar, políticos, académicos, profesionales, económicos y sociales, y, en consecuencia la licenciatura en enfermería nunca vio la luz.  Entre tanto, otra vieja reivindicación del colectivo, se hace realidad cuando en 1987  el Real Decreto 992 regula la obtención del titulo de enfermero/a especialista; pero tras 17 años, solamente vieron la luz 2 especialidades, Matrona y Salud Mental; el resto de las previstas quedaron madurando en el árbol de la ciencia.

Ha pasado mucho tiempo y desde entonces ya estamos en Europa, los Ministerios de cada país miembro han refrendado en la firma de la Declaración de Bolonia, un desarrollo armónico de un Espacio Europeo de Educación Superior, mediante el cual las enfermeras/os somos “GRADOS”, con lo que podemos seguir estudiando hacia un “postgrado o máster” y los más osados tienen la oportunidad de investigar la ciencia enfermera y Doctorarse.

Tras 18 años de la publicación del Decreto de especialidades enfermeras, y durante la transición hacia la convergencia europea de enseñanza superior, al Consejo General de Enfermería le entran las prisas y provoca que el Gobierno de la Nación, entonces del Partido Popular, presente un nuevo Decreto de especialidades Enfermeras, el cual con algunas pequeñas modificaciones ha llegado hasta nuestros días. Tras su lectura, éstas son nuestras conclusiones.

  • Las denominaciones de las especialidades propuestas lo son a imagen y semejanza de las especialidades médicas, lo que es incongruente con un desarrollo profesional autónomo y fundamentado en los cuidados.
  • Las especialidades propuestas no tienen un desarrollo curricular específico enfermero que sustente la necesidad profesional o social de su creación.
  • Los campos propios de atención específica del enfermero/a brillan por su ausencia.
  • Desaparece la enfermera/o generalista, o lo que es lo mismo, se necesitarán 2 años más de estudios para poder ocupar el mismo  puesto de trabajo.
  • Se producen compartimentos estancos para acceder a los puestos de trabajo.
  • No se precisa la asignación retributiva que ello va a suponer, ¡si es que la supone!
  • No define el encuadramiento que las especialidades propuestas tendrían en el marco comunitario con el nuevo replanteamiento sobre titulaciones universitarias.
  • El enfermero con titulación de ATS podrá convalidar su especialidad por las de nueva creación. ¿para qué hicimos los cursos de homologación a los estudios de Diplomado, si académicamente ¡también somos iguales!

La profesión enfermera por la que tanto hemos luchado, se merece un espacio propio dentro de la atención al ciudadano, enfermo o sano; un espacio para atender sus necesidades, que no sus enfermedades; y si el Consejo General de Enfermería y el Ministerio quieren seguir con el esquema actual, refrendado por la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias, a la que nos opusimos en su día, para disponer de ayudantes de la medicina, pensamos que se equivocan, porque estas especialidades siguen sustentando un sistema biologicista, desfasado y criticado por la OMS; nuestras especialidades deben marcar un camino nuevo hacia el reconocimiento de una profesión autónoma y autodidacta, una profesión moderna y acorde a las necesidades de la población actual y por  ello pensamos que todos los enfermeros debemos conocer y opinar sobre el futuro profesional que nos quieren imponer desde posiciones reaccionarias y obsoletas.

No obstante lo dicho, hoy, 27 años después del primer Decreto y 9 después del segundo, el Ministerio (también del Partido Popular), realiza una Propuesta de Cronograma para la creación de Categorías vinculadas a las Especialidades de Enfermería en el ámbito del SNS, cuando todavía el acceso por la vía excepcional no está ultimado en Pediatría y Familiar y Comunitaria y ni siquiera existe programa de especialidad para la Médico-Quirúrgica, con lo que existe un trato muy diferente a unos y otros colectivos dentro de la misma profesión, lo que vulnera el derecho a su posibilidad de desarrollo y formación. La FSP-UGT  ante esta nueva improvisación, exige al Ministerio el desarrollo de todas las especialidades en la misma medida puesto que pueden representar un mérito y/o requisito para el acceso a plazas en el futuro y así discriminar entre afortunados por el desarrollo de una especialidad y desafortunados por el bloqueo institucional de otras.

En 1977 los estudios de ATS cambiaron su currículo y pasaron a denominarse Diplomado en Enfermería; las enfermeras dimos entonces un inmenso salto hacia la concreción de una profesión distinta, con unos contenidos propios y fundamentada en la atención a las necesidades de las personas, en su cuidado. Conseguimos la profesionalización de nuestro saber y el reconocimiento para avanzar en un segundo ciclo, la Licenciatura en enfermería.

Han sido numerosos los avatares por los que hemos tenido que navegar, políticos, académicos, profesionales, económicos y sociales, y, en consecuencia la licenciatura en enfermería nunca vio la luz.  Entre tanto, otra vieja reivindicación del colectivo, se hace realidad cuando en 1987  el Real Decreto 992 regula la obtención del titulo de enfermero/a especialista; pero tras 17 años, solamente vieron la luz 2 especialidades, Matrona y Salud Mental; el resto de las previstas quedaron madurando en el árbol de la ciencia.

Ha pasado mucho tiempo y desde entonces ya estamos en Europa, los Ministerios de cada país miembro han refrendado en la firma de la Declaración de Bolonia, un desarrollo armónico de un Espacio Europeo de Educación Superior, mediante el cual las enfermeras/os somos “GRADOS”, con lo que podemos seguir estudiando hacia un “postgrado o máster” y los más osados tienen la oportunidad de investigar la ciencia enfermera y Doctorarse.

Tras 18 años de la publicación del Decreto de especialidades enfermeras, y durante la transición hacia la convergencia europea de enseñanza superior, al Consejo General de Enfermería le entran las prisas y provoca que el Gobierno de la Nación, entonces del Partido Popular, presente un nuevo Decreto de especialidades Enfermeras, el cual con algunas pequeñas modificaciones ha llegado hasta nuestros días. Tras su lectura, éstas son nuestras conclusiones.

  • Las denominaciones de las especialidades propuestas lo son a imagen y semejanza de las especialidades médicas, lo que es incongruente con un desarrollo profesional autónomo y fundamentado en los cuidados.
  • Las especialidades propuestas no tienen un desarrollo curricular específico enfermero que sustente la necesidad profesional o social de su creación.
  • Los campos propios de atención específica del enfermero/a brillan por su ausencia.
  • Desaparece la enfermera/o generalista, o lo que es lo mismo, se necesitarán 2 años más de estudios para poder ocupar el mismo  puesto de trabajo.
  • Se producen compartimentos estancos para acceder a los puestos de trabajo.
  • No se precisa la asignación retributiva que ello va a suponer, ¡si es que la supone!
  • No define el encuadramiento que las especialidades propuestas tendrían en el marco comunitario con el nuevo replanteamiento sobre titulaciones universitarias.
  • El enfermero con titulación de ATS podrá convalidar su especialidad por las de nueva creación. ¿para qué hicimos los cursos de homologación a los estudios de Diplomado, si académicamente ¡también somos iguales!

La profesión enfermera por la que tanto hemos luchado, se merece un espacio propio dentro de la atención al ciudadano, enfermo o sano; un espacio para atender sus necesidades, que no sus enfermedades; y si el Consejo General de Enfermería y el Ministerio quieren seguir con el esquema actual, refrendado por la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias, a la que nos opusimos en su día, para disponer de ayudantes de la medicina, pensamos que se equivocan, porque estas especialidades siguen sustentando un sistema biologicista, desfasado y criticado por la OMS; nuestras especialidades deben marcar un camino nuevo hacia el reconocimiento de una profesión autónoma y autodidacta, una profesión moderna y acorde a las necesidades de la población actual y por  ello pensamos que todos los enfermeros debemos conocer y opinar sobre el futuro profesional que nos quieren imponer desde posiciones reaccionarias y obsoletas.

No obstante lo dicho, hoy, 27 años después del primer Decreto y 9 después del segundo, el Ministerio (también del Partido Popular), realiza una Propuesta de Cronograma para la creación de Categorías vinculadas a las Especialidades de Enfermería en el ámbito del SNS, cuando todavía el acceso por la vía excepcional no está ultimado en Pediatría y Familiar y Comunitaria y ni siquiera existe programa de especialidad para la Médico-Quirúrgica, con lo que existe un trato muy diferente a unos y otros colectivos dentro de la misma profesión, lo que vulnera el derecho a su posibilidad de desarrollo y formación. La FSP-UGT  ante esta nueva improvisación, exige al Ministerio el desarrollo de todas las especialidades en la misma medida puesto que pueden representar un mérito y/o requisito para el acceso a plazas en el futuro y así discriminar entre afortunados por el desarrollo de una especialidad y desafortunados por el bloqueo institucional de otras.

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