Abr 05 2021

Mujer y mayor: doble discriminación

Artículo de opinión de Cristina Antoñanzas, Vicesecretaria General de UGT, en "El Siglo de Europa"


Esta semana se publicaban datos que advertían de que España se sitúa a la cola de la OCDE en trabajadores mayores de 55 años. Pues bien, a pesar de lo terrible de las cifras, en general, en nuestro país, las mujeres mayores de 55 años sufren más la infamia de un mercado laboral injusto y discriminatorio, que perpetúa y agrava la situación de muchas mujeres cuando son mayores.

Según datos de 2020, las mujeres mayores de 55 años y más tienen menor tasa de actividad que los hombres de ese mismo grupo de edad (hay una brecha de 7,71 puntos porcentuales), tienen menor tasa de empleo (hay una diferencia de 9,03 puntos porcentuales) y tienen mayor tasa de paro, 13,34% frente al 11% de los hombres.

También se acrecienta la brecha salarial en este grupo de edad. Así, los últimos datos disponibles, de 2018, reflejan que la brecha salarial se sitúa en el 21,42%, pero la del grupo de edad de 55 años y más asciende hasta el 24,13% (2,71 puntos más)

Las trabajadoras españolas son maltratadas por nuestro mercado de trabajo (precarias, carne de cañón de los trabajos parciales no voluntarios, y perceptoras, en su mayor parte de los bajos salarios), y esto sucede desde su acceso al empleo hasta la jubilación.

Es más, su situación se agrava en la jubilación. La brecha en pensiones alcanza el 35,09% cuando se accede a una pensión de jubilación. Además, cuando las mujeres se ven obligadas a permanecer en el empleo asalariado pasados los 65 años, porque no han alcanzado las cotizaciones suficientes para acceder una pensión de jubilación, la brecha salarial asciende al 32,86%. Por el contrario, muchos hombres permanecen en el empleo más allá de los 65 años para poder acceder a la pensión máxima.

La discriminación salarial entre mujeres y hombres se amplifica cuando las mujeres son mayores, es el remate después de una vida de lucha por abrirse paso en un mercado laboral marcado por la pervivencia de un patrón cultural paternalista, machista e injusto.

UGT se declara como un sindicato feminista. La igualdad no puede ser una palabra vacía. No nos lo podemos permitir como sociedad, ni como país. Produce vergüenza que, en el siglo XXI, los derechos de las mujeres en el entorno laboral sigan siendo cuestionados. Produce indignación que se pretendan obtener mayores beneficios a costa de no reconocer el principio de igual salario por trabajos de igual valor. No puede haber trabajadores de primera y trabajadoras de segunda.

La crisis provocada por el Covid-19 ha puesto de manifiesto lo que todo el mundo sabe. Las mujeres son imprescindibles, son trabajadoras esenciales e incansables, aun a costa de su salud durante la primera parte de la pandemia. Y eso a pesar de todos los indicadores en su contra. Además, esta crisis ha puesto de manifiesto el problema estructural de los cuidados, que recae injusta y mayoritariamente sobre unas mujeres.

Por eso desde UGT, reclamamos que la reconstrucción de un nuevo país, se haga desde la perspectiva de género, es decir, desde el respeto a la igualdad en todos los ámbitos.

Las discriminaciones de hoy se acrecientan cuando las mujeres tienen más edad, por tanto, hay que atajar los problemas ya. Primero exigiendo el cumplimiento de las leyes vigentes, entre ellas el desarrollo reglamentario de los planes de igualdad y los registros salariales, y estableciendo sanciones coercitivas si no es así, y segundo facilitando los recursos suficientes para que estas normativas no se diluyan en el BOE.

Es preciso a su vez derogar la reforma laboral, generadora de precariedad y bajos salarios que afectan sobre todo a mujeres; diseñar una ley de igualdad salarial que contribuya de forma eficaz a combatir la brecha salarial; incrementar los niveles de protección social en relación con las tareas de cuidados; impulsar más medidas para favorecer la corresponsabilidad; y establecer una reforma educativa que integre el respeto a la igualdad y a la diversidad, entre otras medidas.

La igualdad efectiva es un objetivo prioritario e irrenunciable que marcará la acción sindical de UGT hasta que no se consiga.


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